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ATHLETIC

Manipulación

IMAGEN MOVISTAR
JON RIVAS

Desde que hace dos semanas, Raúl García provocó el penalti del 1-0 en el partido Athletic-Granada, se destapó la caja de los truenos contra el futbolista navarro. Ojo: el gol que marcó a la segunda después de la revisión del VAR del movimiento del portero, que, sed lex dura lex, fue antirreglamentario –lo que no quita que para mí esas acciones no se deberían rearbitrar–, fue el que abrió el marcador. No le dio la victoria al Athletic en el último minuto, como por ejemplo reivindicó el Barcelona por el presunto penalti a Piqué, que para mí no fue, sino que abrió un tanteador que el Granada no pudo rectificar, porque apenas disparó a puerta. Vamos, que fuera o no penalti, se moviera o no el portero, quedaban muchos minutos, toda la segunda parte, para darle la vuelta y el rival no supo hacerlo, y además el Athletic consiguió otro gol, este segundo sin objeciones censoras de nadie, o eso creo.

Digo que tras ese penalti, por un empujón a dos manos y el movimiento de Raúl García no muy alejado del de los jugadores de baloncesto que aguantan la posición para que le piten al contrario una falta en ataque,  al Granada le comenzaron a salir defensores en el Golfo de Bizkaia, como posiblemente nunca los había tenido. Casi en la frontera con Francia, el conjunto nazarí se convirtió en el segundo equipo de muchos. Su derrota genero frustración, y, por ende, ataques y más ataques a Raúl García, que, supongo, les dará menos importancia que al vuelo de una mariposa por el jardín de su casa. Si tiene jardín, que no lo sé.

De repente, el fair play empezó a aflorar hasta por las orejas de algunos de esos seguidores vascos del Granada que casi sin comerlo ni beberlo, es curioso, descubrieron que su segundo equipo favorito viste de rojo y blanco, ¡qué cosas! Y el sábado, además, tuvieron más pienso compuesto para rumiar en el pesebre: la lesión de Esteban Burgos, que salió de San Mamés con una fractura de pómulo y de nariz, producto de un choque cabeza contra cabeza, con Raúl García.

Vamos a dar iniciales, como en las notas de prensa de la Policía: un tal M. I., que escribe en una página web deportiva de la que no voy a dar el título porque el resto de sus profesionales me merecen mucho respeto, publica una información que es una MANIPULACIÓN en toda regla. Atribuye a un codazo de Raúl García las fracturas que sufrió Esteban Burgos en el choque de cabeza. Esta es el primer texto que escribe: «…Esteban Burgos, quien a punto estuvo de sumar solo 11 minutos de juego en su debut tras relevar a Bigas después de propinarle el tremendo codazo que se puede ver en el vídeo superior». Y es tan burda la manipulación, que en el vídeo que anuncia, se puede ver claramente cómo la tarjeta amarilla por el codazo del que habla, la vio Raúl García en el minuto 59, y la fractura de pómulo de Burgos se produjo en el 29, es decir, contando el descanso, 45 minutos antes, en los que el cuerpo técnico del Eibar, ante la gravedad de la lesión, valoró sustituir al jugador, que prefirió seguir, posiblemente, porque en caliente el dolor era menor.

Es tan burdo en su delito el citado periodista que en el siguiente párrafo de su relato-ficción añade: «El central argentino jugó el resto del encuentro con «una fractura» en el rostro que sufrió poco después de entrar en el campo después del citado salto con Raúl García: «Tiene algo roto. Iba a estar el primer tiempo, pero en el descanso ha dicho que aguantaría y ha aguantado. No era fácil y ha hecho un buen partido. Es un ejemplo de ese compromiso, un tío que debutaba hoy, que con una fractura se podía haber marchado y ha peleado hasta el final como el resto». Es decir, sin percatarse de que en el vídeo está apuntado claramente el minuto 59, se refiere a las palabras de Mendilibar de que el jugador ya tenía algo roto en el descanso

Le doy un consejo al manipulador: si te dedicas a esto –a manipular–, pon un poco más de cuidado, que si no, se nota mucho.

Como pasó el día de Granada, al fake del tal M. I. le han salido muchos entusiastas que lo jalean, y lo malo es que siempre queda algo, y se reproducen los tuits, y se insulta al jugador del Athletic.

Yo, de todas formas, me quedo con dos cosas: la primera, que seguro que a Raúl García, aparte del malestar que le puede haber causado provocar una lesión fortuita a un rival, estas disquisiciones en absoluto le importan, y la segunda: la imagen de los dos protagonistas, al final del partido, en la que se observa que entre ellos no queda ninguna cuenta por saldar.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. TJ79

    diciembre 17, 2019 at 6:51 am

    No sé porqué se preocupan tanto por el Athletic los seguidores del equipo que juega como el Brasil del 70

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