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HISTORIAS ROJIBLANCAS

La trágica noche de San Valerio

LOS CROMOS DEL ATHLETIC 1976/76

Zaldua observa cómo el remate de Quini entra en la portería en el empate a uno.

En febrero de 1976, la Copa convulsionó el relativamente tranquilo devenir del Athletic. Se jugaba la última edición de la competición que tenía como apellido «del Generalísimo», aunque el dictador había muerto unos meses antes, y los periódicos se atrevían a llamar simplemente «Copa» al torneo, despojándole del apéndice de las anteriores tres décadas.

El equipo de Rafa Iriondo, que llevaba una plácida trayectoria en la Liga, se enfrentaba en la primera eliminatoria al Sporting. Los asturianos, después de unas cuantas temporadas en la zona alta de la clasificación, ocupaban aquel mes de febrero, una de las plazas de descenso, por lo que el Athletic viajó confiado al Molinón para el partido de ida. Y ganó. Marcaron Amorrortu y José Ángel Rojo y dejaron casi solventada la eliminatoria. El Athletic fue muy superior a su rival, que «acabó desvencijado», como revelaban las crónicas de aquel partido nocturno.

Pero en la vuelta, Rafa Iriondo decidió hacer rotaciones, que entonces no se llamaban así. Simplemente, jugaron los suplentes. En la portería, Zaldua, pero no por capricho del técnico sino por lesión de Iribar, que se perdió varios partidos consecutivos. El entrenador montó una defensa experimental y dejó fuera a varios titulares, entre ellos Jabo Irureta.

Cromos del Athletic de la temporada 1975/76.

Pese a todo, el partido de San Mamés no comenzó mal. A los 13 minutos, Rojo II abrió el marcador para el Athletic, que se ponía con 3-0 en la eliminatoria. Nadie podía pensar en San Mamés que el partido se podía torcer, pero se torció. Marcó Enrique Castro Quini, de cabeza el empate y con ese resultado, de ninguna forma peligroso, acabó la primera parte.

Pero la segunda fue un despropósito. A los 14 minutos Zaldua perdió un balón en el salto y Churruca hacía el 1-2. Empezaban a saltar las alarmas, sobre todo por el mal juego del Athletic. Seis minutos más tarde, oyra vez Churruca, de cabeza, igualaba la eliminatoria –no se contaba el valor doble de los goles en campo contrario–, y a los 34, cuando ya habían comenzado a aparecer los pañuelos en la grada, un error monumental del portero del Athletic, que le entregó el balón en un saque a Paco Herrera, el ex entrenador de Las Palmas, propició que el Sporting se pusiera por delante en la eliminatoria.

Por supuesto, San Mamés enmudeció primero y se convirtió en un clamor después contra el juego del Athletic y contra Rafa Iriondo. Faltaban tres minutos, el Sporting era un vendaval, pero Oñaederra, a servicio de Dani, consiguió llevar el partido a la prórroga, el mal menor después de 45 minutos nefastos.

Pero el equipo bilbaino no tuvo capacidad de reacción en el tiempo extra. Es más, su juego fue a peor. El Sporting llevó la batuta durante los 30 minutos y a falta de ocho para el final, Valdés, el futbolista que jugó con peluquín hasta que se le cayó en medio de un partido televisado, remató una magnífica acción de Iñaki Churruca para poner el 2-5 definitivo.

San Mamés abroncó a los suyos. Algunos exaltados esperaron a los jugadores y a la directiva en las puertas de la tribuna principal de San Mamés y se empezó a cuestionar  la figura de Iriondo. Por otra parte, el Athletic comenzó a plantearse en serio el fichaje de Churruca, uno de los jugadores más brillantes del Sporting, que ya había alcanzado la internacionalidad. El solito se merendó a la defensa rojiblanca. Dicho y hecho, unos meses después sería jugador del Athletic después de una dura negociación que acabó con la celebración  de una asamblea general extraordinaria del Sporting para tratar su traspaso, pues la directiva presidida por Ángel Viejo  no se atrevía a tomar la decisión.

El Sporting descendió ese año a Segunda División, pero los 50 millones de pesetas que consiguió por el traspaso de Churruca, sirvieron para empezar a construir la ciudad deportiva de Mareo. Fue una de las consecuencias de la victoria sonada en San Mamés y la brillante actuación del jugador de Zarautz aquella noche de San Valerio.

Otra, la salida de Rafa Iriondo a final de temporada. Dejó el Athletic y fichó por el Betis. Si fracasó en la última Copa del Generalísimo, triunfó en la primera Copa del Rey. La ganó con el equipo bético y se convirtió en leyenda verdiblanca. Contra el Athletic, por cierto.

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