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TOUR 2022

Aire fresco de la montaña

TOUR DE FRANCIA / DECIMOSEGUNDA ETAPA

Thomas Pidcock, durante la ascensión a Alpe d'Huez. © PAULINE BALLET / ASO.

BRIANÇON / ALPE D’HUEZ (165,5 KMS.)
GANADOR: THOMAS PIDCOCK LIDER: JONAS VINGEGAARD


A pesar del intenso calor que han soportado los ciclistas que participan en el Tour, de las borracheras que cogen algunos de los aficionados que invaden las cunetas, causadas por la necesidad de hidratarse, aunque sin valorar la graduación de las bebidas, pese a la canícula que martillea el recorrido desde que abandonó Dinamarca donde, por cierto, llovió el primer día. Pese a todo eso, en la cima de Alpe d´Huez refresca por la noche, y no está de más una rebequita para salir del apartamento o del hotel, pagados a precio de oro, para vagar de restaurante en restaurante, si no se ha sido previsor reservando antes, recibiendo negativas. Siempre un desolé en boca del encargado, mientras lleva en cada mano un plato para servir en mesas abarrotadas, que llevan tiempo esperando después de hacer la comanda. A veces hay que conformarse con un perrito caliente de tarifa escandalosa.

También se puede optar por la segunda opción, que es alejarse del bullicio de la cima, aguantar los tres primeros kilómetros de bouchon y luego –siempre hablo desde la perspectiva del periodista que goza del privilegio de tener la acreditación pegada en el parabrisas–, desviarse hacia una carretera a la que envía la policía, sólo para vehículos autorizados, y que te saca de allí sin atascos, camino de Grenoble y lugares más civilizados. Claro que es una ruta que, en los primeros cuatro kilómetros, pone los pelos de punta: estrecha, sin quitamiedos, y con el precipicio a la izquierda. La primera vez lo pasé de noche y, joven e inconsciente, no me percaté del peligro. De la segunda vez, todavía de día, ya más maduro y consciente, todavía tengo pesadillas. Circulé pegadito a la pared, a paso de tortuga. Claro que, después, es una delicia evadirse del bullicio del Alpe, y del aire fresco de la montaña.

Aunque siempre viene bien el aire fresco, como el que le dan al Tour personajes como Thomas Pidcock, un recién llegado que se atreve a meterse en una fuga con gente como Chris Froome, que se ha llevado cuatro tours, para acabar ganando la etapa en un lugar tan emblemático como Alpe d’Huez. Pero estamos, en los últimos tiempos, tan acostumbrados al aire fresco que cualquier día cogeremos una pulmonía porque nos da por todas partes. Pidcock es aire fresco, pero también lo son Vingegaard y Pogacar, o gente como Egan Bernal, que sigue recuperándose de su accidente, y que a pesar de que sigue siendo un pipiolo, ya ha ganado el Tour y parece que se nos olvida; o Evenepoel, o Juan Ayuso, que todavía no ha dado el salto al Tour.

Hay tanto aire fresco que a veces se pierde la perspectiva con gente como Geraint Thomas, que también se vistió de amarillo en París, y al que damos por amortizado, pero sigue ahí, en la pelea, que camino del Alpe tal vez no fue tanta. Después de una etapa tan maravillosa como la del Granon, todo parece poco. El Jumbo se limitó a enseñar el camino hacia la meta, a sabiendas de que Pogacar no se iba a conformar. Daban por descontados sus ataques, que los hubo, pero está claro que Vingegaard está muy fuerte, pero todavía queda muchísimo. Veremos.

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