{"id":1009,"date":"2017-03-26T09:42:16","date_gmt":"2017-03-26T09:42:16","guid":{"rendered":"http:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=1009"},"modified":"2018-12-20T17:42:46","modified_gmt":"2018-12-20T17:42:46","slug":"sunakali","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=1009","title":{"rendered":"Sunakali"},"content":{"rendered":"<h5><span style=\"font-size: 16px; font-family: abc2font; color: #333333;\"><strong><span style=\"font-family: abc2font;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5336\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"62\" height=\"62\" srcset=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-300x300.jpg 300w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-150x150.jpg 150w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-768x768.jpg 768w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-80x80.jpg 80w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3.jpg 1688w\" sizes=\"auto, (max-width: 62px) 100vw, 62px\" \/>\u00a0 <\/span><\/span><\/strong><span style=\"font-family: abc2font; font-size: 16px;\"><span style=\"font-family: sanregular;\">\u00a0<img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5197\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Sin-titulo-1.png\" alt=\"\" width=\"1.1\" height=\"62\" \/>\u00a0 \u00a0<\/span><\/span><span style=\"font-family: vocento-serif-bold;\"><strong>Jon Rivas\u00a0<\/strong><\/span><\/span><\/h5>\r\n<hr \/>\n<p>Sunakali es una ni\u00f1a que juega al f\u00fatbol en Muguhasta, una aldea de Mugu, a 3.500 metros de altitud, el m\u00e1s aislado distrito de Nepal, un pa\u00eds en el que los balones se van cuesta abajo por las laderas de la cordillera del Himalaya. En aquellos parajes, el noventa por ciento de las mujeres son analfabetas. Sunakali empez\u00f3 a amar el f\u00fatbol junto a las dem\u00e1s ni\u00f1as de su escuela, pero a sus padres no les parec\u00eda bien la afici\u00f3n de sus hijas, as\u00ed que aprovechaban los viajes al bosque, cuando eran enviadas a recoger forraje para los animales. Llevaban el bal\u00f3n, jugaban sobre la nieve, y despu\u00e9s com\u00edan esa misma nieve aderezada con sal y pimienta.<\/p>\n<p>Pero en 2013 las cosas empezaron a cambiar cuando la escuela organiz\u00f3 un equipo femenino. Para jugar su primer partido, sobre un campo de tierra apisonada en Humla, las ni\u00f1as tuvieron que viajar con sus mochilas a la espalda, por caminos descarnados durante dos d\u00edas, y a\u00fan as\u00ed recordaban despu\u00e9s los hermosos campos de flores que atravesaban. Com\u00edan rododendros y manzanas que arrancaban de los \u00e1rboles. Perdieron, a penalties, pero decidieron que en Kailali, en el torneo nacional, no pasar\u00eda lo mismo. Viajaron all\u00ed en carros de bueyes, a pie y en una avioneta. Jugaron sobre un campo que alguna vez tuvo hierba y ganaron. Sunakali hizo un hat trick para conseguir la copa dorada que las ni\u00f1as llevaron orgullosas a su pueblo, en el que fueron recibidas con honores, incluso por el destacamento militar asentado en la regi\u00f3n. \u00abPor primera vez, las mujeres fueron igual que los hombres en Mugu\u00bb, apuntaba Bhojraj Bhat, el director de la deliciosa pel\u00edcula. Tanto el realizador como Sukanali viajaron a Bilbao a recibir el premio del p\u00fablico de la edici\u00f3n 2016 del Thinking Football Festival, el mejor festival de cine futbol\u00edstico del mundo. Visitaron San Mam\u00e9s, se hicieron una foto junto al busto de Pichichi y la ni\u00f1a observaba asombrada el coliseo rojiblanco, muy diferente de los campos de tierra de su pa\u00eds. Recibi\u00f3 una camiseta con su nombre y el n\u00famero 10, y cuando la vio, el director apunt\u00f3 con sorna que su primera idea era hacer un documental con Messi pero se le disparaba el presupuesto. Mejor, porque la pel\u00edcula es una reivindicaci\u00f3n sobre las mujeres nepal\u00edes, y se ha convertido en el comienzo de un proyecto que recauda fondos para mejorar la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as en aquella remota regi\u00f3n. De momento, el programa Burubero de EITB les entreg\u00f3 un cheque de 2.000 euros.<\/p>\n<p>Estas cosas pasan por la enorme aportaci\u00f3n que est\u00e1 haciendo la Fundaci\u00f3n Athletic en el mundo de la solidaridad y en el de la cultura. El monumental festival de cine que organiza la entidad dirigida por Ritxi Mendiguren y cuyas mejores ideas parten de la mente calenturienta de Galder Reguera, \u2013\u00bfrecuerdan a Iribar,\u00a0Dani, Andrinua, Guerrero y Orbaiz jugando en el \u00faltimo partido de San Mam\u00e9s? Pues tambi\u00e9n fue idea suya\u2013, cada vez va a m\u00e1s, y no en cuanto a presupuesto o al glamour que suele acompa\u00f1ar a un festival cinematogr\u00e1fico, sino a la calidad que acumula y el inter\u00e9s que despierta. El rodaje de los a\u00f1os ha ido mejorando el producto. No es que todas las pel\u00edculas sean sublimes, pero siempre son interesantes. La que abri\u00f3 el festival, Inside a Volcano, un documental sobre \u00a0la trayectoria de la selecci\u00f3n de Islandia en el camino hacia la Eurocopa, result\u00f3 un tanto irregular, pero tuvo su punto de emoci\u00f3n y de reivindicaci\u00f3n sobre el valor de un grupo cohesionado. Y todav\u00eda quedan muchas m\u00e1s pel\u00edculas con las que disfrutar en la sala BBK de la Gran V\u00eda. Es un buen momento para descubrir que el f\u00fatbol es algo m\u00e1s que lo que sucede en un campo de juego. La historia de Sunakali es el ejemplo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sunakali es una ni\u00f1a que juega al f\u00fatbol en Muguhasta, una aldea de Mugu, a 3.500 metros de altitud, el m\u00e1s aislado distrito de Nepal, un pa\u00eds en el que los balones se van cuesta abajo por las laderas de la cordillera del Himalaya. 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