{"id":1112,"date":"2016-12-22T00:32:10","date_gmt":"2016-12-22T00:32:10","guid":{"rendered":"http:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=1112"},"modified":"2018-12-20T17:32:40","modified_gmt":"2018-12-20T17:32:40","slug":"el-casino-de-santander","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=1112","title":{"rendered":"El casino de Santander"},"content":{"rendered":"<h5><span style=\"font-size: 16px; font-family: abc2font; color: #333333;\"><strong><span style=\"font-family: abc2font;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5336\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"62\" height=\"62\" srcset=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-300x300.jpg 300w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-150x150.jpg 150w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-768x768.jpg 768w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-80x80.jpg 80w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3.jpg 1688w\" sizes=\"auto, (max-width: 62px) 100vw, 62px\" \/>\u00a0 <\/span><\/span><\/strong><span style=\"font-family: abc2font; font-size: 16px;\"><span style=\"font-family: sanregular;\">\u00a0<img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5197\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Sin-titulo-1.png\" alt=\"\" width=\"1.1\" height=\"62\" \/>\u00a0 \u00a0<\/span><\/span><span style=\"font-family: vocento-serif-bold;\"><strong>Jon Rivas\u00a0<\/strong><\/span><\/span><\/h5>\r\n<hr \/>\n<p>Ayer me lleg\u00f3 a casa el primer ejemplar de mi \u00faltimo libro, la biograf\u00eda de Frederick Beaconsfield Pentland, un hombre que a cualquier seguidor del Athletic le tiene que sonar a la fuerza. Con \u00e9l a los mandos, porque no se puede decir en el\u00a0banquillo, el equipo rojiblanco alcanz\u00f3 la excelencia: dos ligas, cinco copas y cinco campeonatos regionales. Las ligas y las cuatro \u00faltimas copas las gan\u00f3 de forma consecutiva. Sigue siendo el entrenador del Athletic m\u00e1s laureado de la historia.<\/p>\n<p>Digo que no se puede hablar de banquillo porque en aquellos tiempos no se estilaba. Pentland ve\u00eda los partidos en la \u00faltima fila de la vieja tribuna de madera de San Mam\u00e9s, rodeado de espectadores y fum\u00e1ndose sus enormes puros habanos. No hab\u00eda nada que comunicar a los jugadores salvo antes del partido y en el descanso. De hecho, esa costumbre de que los t\u00e9cnicos vean el partido de pie, peg\u00e1ndose paseos por la banda, es muy moderna, apenas tiene 15 a\u00f1os. Antes se limitaban a pegar un par de gritos desde la casetilla que les serv\u00eda de refugio. En tiempos de Pentland, ni eso.<\/p>\n<p>Coincidi\u00f3 el libro con la visita del Racing a San Mam\u00e9s en el tr\u00e1mite copero. Valverde no se fiaba ni un pelo y aline\u00f3 lo mejor que ten\u00eda pese al resultado de la ida. Quer\u00eda evitar cualquier amago de alcorconazo, que de hecho, se produjo en Cornell\u00e1. El Alcorc\u00f3n la volvi\u00f3 a hacer y elimin\u00f3 al Espanyol. El Athletic sigue sin encontrar su juego, pero no hay duda de que su pegada es muy superior a la del equipo c\u00e1ntabro y despu\u00e9s de unos inicios dubitativos, marc\u00f3 Etxeita para ir encarrilando una victoria que se confirm\u00f3 en el comienzo de la segunda parte con un zarpazo seco de Ra\u00fal Garc\u00eda y despu\u00e9s con el gol a trompicones de I\u00f1aki Williams. El Racing tuvo alguna opci\u00f3n en la primera mitad pero se diluy\u00f3 en la segunda. Lo mejor, al margen del resultado, fue que San Mam\u00e9s disfrut\u00f3 de un buen ambiente. De Santander llegaron mil seguidores, algunos muy revoltosos, y de la parroquia rojiblanca se acercaron bastantes. No fue un lleno, ni mucho menos, pero la Catedral present\u00f3 un buen aspecto.<\/p>\n<p>El Racing pelea ahora por la supervivencia, que depende en parte del ascenso a Segunda Divisi\u00f3n. Su viabilidad est\u00e1 condicionada por culpa de algunos gestores que pasaron por El Sardinero y arrasaron como Piterman o Ali Syed, ese empresario indio que prometi\u00f3 t\u00edtulos pero acab\u00f3 llev\u00e1ndose el dinero. Dej\u00f3 el club a dos velas. Como le ocurri\u00f3 a Fred Pentland en sus tiempos. El brit\u00e1nico entrenaba a la selecci\u00f3n francesa y en los Juegos Ol\u00edmpicos de Amberes, los de \u00a1A m\u00ed el pelot\u00f3n Sabino!, conoci\u00f3 a trav\u00e9s de Ren\u00e9 Petit, que jugaba en el Real Uni\u00f3n y la selecci\u00f3n de Francia, a Pagaza, un santurtziarra, campe\u00f3n de Copa con el Arenas y que hab\u00eda fichado por el Racing por asuntos de trabajo. Francisco Pagazaurtundua convenci\u00f3 a Pentland para que fichara por el Racing. Lo hizo, y al acabar la temporada, como estipulaba en su contrato, se jug\u00f3 un partido amistoso cuya recaudaci\u00f3n se la embolsar\u00eda el mister brit\u00e1nico. Se llev\u00f3 4.000 pesetas. Pero cuando iba camino del banco a ingresarlo se top\u00f3 con el Casino de Santander. El dinero se qued\u00f3 all\u00ed y Pentland regres\u00f3 a Inglaterra con telara\u00f1as en los bolsillos. Al a\u00f1o siguiente fich\u00f3 por el Athletic.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer me lleg\u00f3 a casa el primer ejemplar de mi \u00faltimo libro, la biograf\u00eda de Frederick Beaconsfield Pentland, un hombre que a cualquier seguidor del Athletic le tiene que sonar a la fuerza. 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