{"id":1256,"date":"2019-01-07T23:00:48","date_gmt":"2019-01-07T23:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=1256"},"modified":"2019-01-08T10:20:28","modified_gmt":"2019-01-08T10:20:28","slug":"un-gesto-como-resumen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=1256","title":{"rendered":"Un gesto como resumen"},"content":{"rendered":"<h5><span style=\"font-size: 16px; font-family: abc2font; color: #333333;\"><strong><span style=\"font-family: abc2font;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5336\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"62\" height=\"62\" srcset=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-300x300.jpg 300w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-150x150.jpg 150w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-768x768.jpg 768w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-80x80.jpg 80w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3.jpg 1688w\" sizes=\"auto, (max-width: 62px) 100vw, 62px\" \/>\u00a0 <\/span><\/span><\/strong><span style=\"font-family: abc2font; font-size: 16px;\"><span style=\"font-family: sanregular;\">\u00a0<img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5197\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Sin-titulo-1.png\" alt=\"\" width=\"1.1\" height=\"62\" \/>\u00a0 \u00a0<\/span><\/span><span style=\"font-family: vocento-serif-bold;\"><strong>Jon Rivas\u00a0<\/strong><\/span><\/span><\/h5>\r\n<hr \/>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-909 alignleft\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/aldeano.jpg\" alt=\"\" width=\"118\" height=\"116\" srcset=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/aldeano.jpg 118w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/aldeano-80x80.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 118px) 100vw, 118px\" \/>El \u00e1rbitro, por fin, se\u00f1al\u00f3 el final del partido en Bala\u00eddos, despu\u00e9s de ocho minutos de suplemento, dos de ellos en la primera parte, que fueron fatales. Las c\u00e1maras apuntaron a los futbolistas\u00a0 que celebraban con sordina la primera victoria del Athletic fuera de casa, despu\u00e9s de mucho tiempo, y la primera del a\u00f1o tambi\u00e9n, por otra parte. Muniain, emocionado, habl\u00f3 ante los micr\u00f3fonos y las c\u00e1maras de televisi\u00f3n. Despu\u00e9s, la cadena que retransmit\u00eda el partido volvi\u00f3 atr\u00e1s unos segundos y emiti\u00f3 las im\u00e1genes tomadas en el palco de autoridades. Aparec\u00eda Aitor Elizegi, con gesto serio, siguiendo la \u00faltima jugada. De repente se adivina el pitido del \u00e1rbitro y, entonces, el presidente rojiblanco, resopla aliviado antes de levantarse y saludar con un abrazo a su colega c\u00e9ltico.<\/p>\n<p>El bufido de Elizegi, lejos ya de su asiento en la grada, donde se pueden expresar las emociones de otra manera, resumi\u00f3 el estado de \u00e1nimo no s\u00f3lo de los socios que le votaron a \u00e9l, sino tambi\u00e9n de los que votaron a Uribe-Echevarria, los que no votaron y los aficionados que no tienen derecho a voto. En su segundo acto institucional, el nuevo presidente represent\u00f3 a todos los seguidores del Athletic, porque en un momento as\u00ed, todos pensaban como \u00e9l, que aquel pitido final era un b\u00e1lsamo, y el agudo triple sonido de un artefacto tan primitivo como el silbato del \u00e1rbitro sonaba como el concierto para piano y orquesta n\u00famero 21 de Mozart interpretado por la Filarm\u00f3nica de Berl\u00edn, que dicen que es la mejor del mundo.<\/p>\n<p>Elizegi lo va a tener que pasar mal en unos cuantos palcos de la Liga, incluido el de San Mam\u00e9s, porque aunque el Athletic sali\u00f3 por una noche de los puestos de descenso, y lo que m\u00e1s le conviene, se acerca bastante a una zona en la que varios equipos coquetean con el peligro como un adolescente borracho lo podr\u00eda hacer en alg\u00fan balc\u00f3n de Magalluf, todav\u00eda queda mucho trabajo por hacer, restan bastantes partidos por ganar, antes de poder abandonar los terrenos pantanosos y poner los pies en el cemento. De momento, ya supo esta noche lo que es tragar quina desde su cargo institucional, cuando el equipo rojiblanco se dej\u00f3 empatar en el descuento de la primera parte, con una falta de oficio alarmante en unos futbolistas con bastante recorrido ya en Primera Divisi\u00f3n, y menos mal que el \u00faltimo cabezazo de Maxi se desvi\u00f3 lo justo, cuando ya pasaban cinco minutos de los noventa, porque los seguidores del Athletic estar\u00edan ahora mismo dando cabezazos tambi\u00e9n, pero no a una pelota, sino a una pared.<\/p>\n<p>Al Athletic todav\u00eda le queda remar. Y mucho. Y no es que en Vigo diera una mala imagen, porque fue justo lo contrario: dio una imagen estupenda, fue mejor que el Celta, supo aprovechar sus momentos y, durante muchos minutos, se orden\u00f3 muy bien para desactivar el peligro local y crear sus propias ocasiones, pero los nervios tambi\u00e9n juegan, y las acciones que con una clasificaci\u00f3n tranquila, se asumen con naturalidad, se enredan cuando por medio andan esas urgencias que atenazan a los jugadores.<\/p>\n<p>Como, por ejemplo, las dos faltas de cometi\u00f3 Be\u00f1at al borde del \u00e1rea propia y que les dieron opciones a los c\u00e9lticos. La segunda la estrell\u00f3 Maxi L\u00f3pez en el palo, aunque la primera ocasi\u00f3n, di\u00e1fana, fue del Athletic y la desbarat\u00f3 Rub\u00e9n Blanco con un parad\u00f3n\u00a0 a remate de cabeza de Unai N\u00fa\u00f1ez. El Celta se enredaba en su propia tela de ara\u00f1a, y el Athletic trataba de estirarse, y lo consigui\u00f3 porque Williams encontr\u00f3 los espacios suficientes como para desarrollar su velocidad punta. El 0-1 lleg\u00f3 con una carrera de setenta metros, despu\u00e9s de un robo en defensa. Todav\u00eda ten\u00eda suficiente ox\u00edgeno en el cerebro como para pararse, fintar, ver la llegada de Iker Muniain y meterle el bal\u00f3n en el momento exacto, por el lugar exacto para que el capit\u00e1n marcara el primero.<\/p>\n<p>Williams estuvo en el papel que la afici\u00f3n rojiblanca imaginaba de \u00e9l cuando irrumpi\u00f3 en el primer equipo. No es un delantero est\u00e1tico, sino un velocista. Se vio en el segundo gol rojiblanco, despu\u00e9s del accidente al filo del descanso. Herrer\u00edn hizo uno de esos saques tan suyos, I\u00f1aki dej\u00f3 en evidencia a Cabral por segunda vez, y anot\u00f3 ante la salida del portero. Williams fue de lo mejor que se vio en Bala\u00eddos, result\u00f3 determinante. Luego, cuando se fue, el Athletic perdi\u00f3 esa salida en velocidad, aunque gan\u00f3 en veteran\u00eda con Aduriz. Posiblemente, el partido no fue tan dram\u00e1tico como lo interpretaron a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n los centenares de miles de seguidores del equipo rojiblanco que consiguen, con su fidelidad, que las televisiones se empe\u00f1en en levantar su audiencia de los lunes programando a los bilbainos, pero la angustia est\u00e1 instalada en ellos desde hace unas cuantas semanas, y es dif\u00edcil de despachar. No se ir\u00e1 hasta que el equipo se estabilice, as\u00ed que el bufido de Aitor Elizegi al escuchar el concierto para piano y orquesta n\u00famero 21 de Mozart interpretado por el \u00e1rbitro en s\u00f3lo tres pitidos agudos, nos representa a todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00e1rbitro, por fin, se\u00f1al\u00f3 el final del partido en Bala\u00eddos, despu\u00e9s de ocho minutos de suplemento, dos de ellos en la primera parte, que fueron fatales. 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