{"id":1981,"date":"2019-06-04T22:58:12","date_gmt":"2019-06-04T22:58:12","guid":{"rendered":"http:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=1981"},"modified":"2021-10-06T11:24:46","modified_gmt":"2021-10-06T11:24:46","slug":"la-mujer-que-corrio-el-giro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=1981","title":{"rendered":"La mujer que corri\u00f3 el Giro"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p style=\"text-align: left;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1955 alignleft\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/giro-300x205.png\" alt=\"\" width=\"141\" height=\"93\" \/>La Gazzeta dello Sport<\/em>, el peri\u00f3dico organizador del Giro de Italia, insert\u00f3 d\u00edas antes de la carrera de 1924, los nombres de los participantes. Con el dorsal n\u00famero 72 figuraba Alfonsin Strada. Los dem\u00e1s peri\u00f3dicos reprodujeron esa lista, a\u00f1adiendo al nombre una \u201co\u201d final, creyendo que se trataba de una errata del diario de color rosa, as\u00ed que se convirti\u00f3 en Alfonsino Strada. Pero\u00a0 no era una errata sino un olvido voluntario, Los organizadores quer\u00edan dar un golpe de efecto, que s\u00f3lo se revel\u00f3 en el \u00faltimo instante, el d\u00eda anterior al comienzo. No era Alfonsino, sino Alfonsina, una mujer, de nombre Alfonsina Morini; Strada por matrimonio. La primera en la historia del Giro, y la \u00fanica desde entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Las mujeres montaban en bicicleta, y compet\u00edan pero s\u00f3lo en los vel\u00f3dromos. Ninguna mujer hab\u00eda tenido el atrevimiento de presentarse en una carrera por etapas, en medio de un pelot\u00f3n de hombres. Posiblemente, Alfonsina no hubiera tenido \u00e9xito cualquier otro a\u00f1o, pero en 1924 el Giro sufr\u00eda una crisis de patrocinadores y de ciclistas. Hab\u00eda perdido por cuestiones econ\u00f3micas a Constante Girardengo y a\u00a0 Giovanni Brunero, dos de las grandes figuras italianas, as\u00ed que Emilio Colombo, el director de\u00a0<em>La Gazzeta<\/em>\u00a0y Armando Cougnet, responsable de la carrera, permitieron la inscripci\u00f3n de Alfonsina Strada entre los 90 ciclistas de aquella edici\u00f3n, como otra forma de alimentar el espect\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Alfonsina era la segunda de los diez hijos de un matrimonio muy humilde de campesinos, nacida en una granja de nombre Fossamarcia, cerca de Bolonia. No parec\u00eda tener porvenir aquella chica de piernas poderosas, pero tambi\u00e9n pose\u00eda una voluntad de acero. Naci\u00f3 en 1891, cuando la mujer estaba sometida a la voluntad del hombre, sobre todo en el \u00e1mbito rural, y se convirti\u00f3, sin ser reconocida entonces, en un gran ejemplo de emancipaci\u00f3n femenina. Cuando ten\u00eda 13 a\u00f1os, su padre le cambi\u00f3 a un m\u00e9dico varias gallinas por una vieja bicicleta y ella comenz\u00f3 a correr, a competir con los chicos. En su casa le llamaban \u201cla loca\u201d, porque compet\u00eda en igualdad de condiciones con los hombres, incluso vestida con una ropa que se consideraba indecente: pantalones cortos y camisetas ajustadas. Como las de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Sus padres segu\u00edan sin comprenderla. No lo hicieron ni siquiera cuando regres\u00f3 a casa con su primer premio en una carrera: un cerdo vivo. Pero ella sigui\u00f3. Con 16 a\u00f1os se atrevi\u00f3 a viajar a Rusia con otro ciclista, Carlo Messori, invitado a correr el Gran Premio de San Petersburgo. Pero fue Alfonsina la que caus\u00f3 sensaci\u00f3n, incluso al Zar Nicol\u00e1s II, que le premi\u00f3 con una medalla por su participaci\u00f3n. Con 20 a\u00f1os, estableci\u00f3 en Moncalieri el r\u00e9cord femenino de la hora, con 37,192 kil\u00f3metros, que nadie se preocup\u00f3 de homologar.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuando por fin fue admitida para correr el Giro, Alfonsina ten\u00eda ya 32 a\u00f1os. Los organizadores pensaban que durar\u00eda s\u00f3lo una etapa, de aquellas \u00e9picas jornadas de 400 kil\u00f3metros en las que cada d\u00eda se iban diez ciclistas como m\u00ednimo, pero Alfonsina resisti\u00f3. Corr\u00eda 21 horas en cada etapa, llegaba al hotel y ten\u00eda que esperar a que los dem\u00e1s corredores se metieran en la cama para poder darse un ba\u00f1o. Se remendaba los neum\u00e1ticos pinchados con aguja e hilo; se cay\u00f3 varias veces y corri\u00f3 la segunda parte del Giro con la rodilla hinchada. En la etapa con final en Perugia se le rompi\u00f3 el manillar y tuvo que reemplazarlo por el mango de una escoba que le dej\u00f3 un campesino. Cuando lleg\u00f3 a la meta, cuatro horas despu\u00e9s del vencedor de la etapa, estaba fuera de control. Sin embargo el jurado le readmiti\u00f3 porque su caso era excepcional. Para entonces,\u00a0<em>La Gazzeta<\/em>\u00a0vend\u00eda miles de ejemplares. Se hab\u00eda convertido en la hero\u00edna del Giro.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A su llegada a Bolonia fue rodeada por decenas de j\u00f3venes que se propasaron con sus \u201catenciones\u201d. Un periodista anot\u00f3 su frase m\u00e1s famosa de aquellos d\u00edas: \u201cChicos, t\u00f3quenme lo que quieran, pero no toquen la bicicleta\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A Mil\u00e1n, donde acab\u00f3 la carrera, llegaron 33 corredores, y despu\u00e9s de 3.613 kil\u00f3metros, dej\u00f3 por detr\u00e1s a dos hombres. Acab\u00f3 en el puesto 31, a 28 horas de Giuseppe Enrici, el vencedor. Pero hab\u00eda ganado m\u00e1s dinero que nadie: 50.000 liras. Una fortuna. Las 500 liras que recaudaron sus admiradores en L\u00b4Aquila, las envi\u00f3 de forma misteriosa a dos direcciones. A\u00f1os despu\u00e9s se revel\u00f3 el misterio. La mitad del dinero hab\u00eda ido a parar a un manicomio de Mil\u00e1n en el que su marido llevaba dos a\u00f1os ingresado; la otra mitad, para pagar los gastos del colegio de monjas de la hija de una de sus hermanas que hab\u00eda emigrado a Francia. \u201cPor eso quise correr el Giro\u201d, le desvel\u00f3 a un periodista. \u201cSi no, \u00bfqu\u00e9 iba a hacer, meterme puta?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Despu\u00e9s del Giro, al que no le invitaron m\u00e1s, fue contratada por numerosos vel\u00f3dromos de Italia y de otros pa\u00edses y a espect\u00e1culos de variedades en los circos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Con sesenta a\u00f1os, despu\u00e9s de la muerte de su segundo marido, se compr\u00f3 una moto de 500cc con la que acud\u00eda a las salidas de las carreras ciclistas para saludar a los viejos amigos. Sin embargo, cada vez le quedaban menos. El 13 de septiembre regres\u00f3 de los Tres Valles Varesinos porque no hab\u00eda encontrado a ning\u00fan conocido. La moto se le par\u00f3 frente a su casa. Intent\u00f3 arrancarla varias veces, pero con el esfuerzo sufri\u00f3 un infarto que la mat\u00f3. Muri\u00f3 sobre su m\u00e1quina a los 68 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Gazzeta dello Sport, el peri\u00f3dico organizador del Giro de Italia, insert\u00f3 d\u00edas antes de la carrera de 1924, los nombres de los participantes. Con el dorsal n\u00famero 72 figuraba Alfonsin Strada. 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