{"id":986,"date":"2017-04-25T20:49:20","date_gmt":"2017-04-25T20:49:20","guid":{"rendered":"http:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=986"},"modified":"2018-12-20T17:51:45","modified_gmt":"2018-12-20T17:51:45","slug":"errores-y-aciertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jrivasalbizu.com\/?p=986","title":{"rendered":"Errores y aciertos"},"content":{"rendered":"<h5><span style=\"font-size: 16px; font-family: abc2font; color: #333333;\"><strong><span style=\"font-family: abc2font;\"><span style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5336\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"62\" height=\"62\" srcset=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-300x300.jpg 300w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-150x150.jpg 150w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-768x768.jpg 768w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3-80x80.jpg 80w, https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/WSJ3.jpg 1688w\" sizes=\"auto, (max-width: 62px) 100vw, 62px\" \/>\u00a0 <\/span><\/span><\/strong><span style=\"font-family: abc2font; font-size: 16px;\"><span style=\"font-family: sanregular;\">\u00a0<img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5197\" src=\"https:\/\/jrivasalbizu.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Sin-titulo-1.png\" alt=\"\" width=\"1.1\" height=\"62\" \/>\u00a0 \u00a0<\/span><\/span><span style=\"font-family: vocento-serif-bold;\"><strong>Jon Rivas\u00a0<\/strong><\/span><\/span><\/h5>\r\n<hr \/>\n<p>Hay partidos que se ganan con merecimiento, otros por fortuna, algunos m\u00e1s por las apreciaciones de los \u00e1rbitros y tambi\u00e9n unos cuantos por las decisiones de los futbolistas, acertadas o err\u00f3neas. En Ipurua hubo un jugador que tom\u00f3 una decisi\u00f3n catastr\u00f3fica para su equipo, Gonzalo Escalante, que dej\u00f3 al Eibar con diez por una patada criminal, y otro, Ra\u00fal Garc\u00eda, que acert\u00f3 a resolver en cent\u00e9simas de segundo el crucigrama de la pen\u00faltima jugada del partido. Veamos.<\/p>\n<p>Tal vez la comparaci\u00f3n no sea procedente, porque implica a personas que sufren mucho dolor, y que a veces lo tienen que llevar en soledad, pero perm\u00edtanme que diga que los silbidos a Iker Muniain cada vez que tocaba la pelota en la segunda parte me resultaban tan sorprendentes como los gritos que recibi\u00f3 hace un par de a\u00f1os la mujer de un futbolista de Primera Divisi\u00f3n que\u00a0denunci\u00f3 maltrato por parte de su marido.<\/p>\n<p>En Ipurua, Iker era el maltratado y, sin embargo, recibi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s maltrato por parte de las gradas del campo del Eibar. \u00bfPor qu\u00e9? A Escalante se le fue la pinza, derrib\u00f3 a Muniain con una entrada violenta, mereci\u00f3 la tarjeta roja y dej\u00f3 a su equipo en inferioridad. La culpa fue del argentino, que ya en la primera parte hab\u00eda chocado con el jugador del Athletic, que acab\u00f3 sangrando del labio. Sin embargo, a veces las aficiones se ciegan y no acaban de ver lo evidente.<\/p>\n<p>Los silbidos los merec\u00eda Escalante que no se sabe qu\u00e9 cuentas ten\u00eda que saldar con Muniain y escogi\u00f3 el peor momento, cuando el Eibar se manejaba a sus anchas, con su habitual intensidad y convirtiendo cualquier movimiento del Athletic en una incomodidad para los rojiblancos, que peleaban por el objetivo de seguir en puestos europeos y alejar a su rival guipuzcoano. Era el minuto 55 y si hasta entonces el Eibar manejaba el partido, a partir de ese instante comenz\u00f3 a perder el control. En la primera parte sufri\u00f3 el Athletic, primero el acoso del equipo armero al un\u00edsono, y despu\u00e9s, con el esp\u00edritu ya atemperado, los balones que buscaban la espalda de los defensas. Menos mal que Yeray, un tit\u00e1n, y Laporte, impidieron que esos balones envenenados llegaran cerca de Kepa.<\/p>\n<p>Con un hombre menos, el Eibar baj\u00f3 el pist\u00f3n. Mendilibar retir\u00f3 a Inui, al que hab\u00edan venido \u00a0ver sus padres desde Jap\u00f3n, y ech\u00f3 al equipo un poco m\u00e1s atr\u00e1s, pero ni a\u00fan as\u00ed se sinti\u00f3 c\u00f3modo del todo el Athletic, en el que Be\u00f1at entr\u00f3 por Iturraspe. Muniain lo segu\u00eda intentando, pese a los injustos silbidos, y despu\u00e9s de una\u00a0volea de Ra\u00fal Garc\u00eda al poste, pec\u00f3 de egoismo cuando busc\u00f3 el disparo y no el centro a Aduriz tras un pase magn\u00edfico de Williams.<\/p>\n<p>Pero como hay veces en las que los astros se alinean favorablemente para un equipo aunque las cosas no hayan salido bien durante 90 minutos, sucedi\u00f3 lo impensable cuando apenas quedaban unos segundos de partido. Ra\u00fal Garc\u00eda recibi\u00f3 un falta clara de Junc\u00e1 al borde del \u00e1rea, en una posici\u00f3n un tanto complicada para el disparo directo. Sin embargo, Be\u00f1at lo intent\u00f3 y oblig\u00f3 a Yoel a meter las manos cuando la pelota se colaba, o ya se hab\u00eda colado, que eso reclamaban los jugadores del Athletic. Uno de los que ped\u00eda el gol era Ra\u00fal Garc\u00eda, que sin embargo no olvida nunca sus obligaciones, y mientras sus compa\u00f1eros protestaban y los defensas del Eibar se quedaban petrificados del susto, vio como la pelota le llegaba y empalm\u00f3 a la red para ganar el partido, conseguir tres puntos valios\u00edsimos y meter a su equipo en la sexta plaza. Ra\u00fal siempre est\u00e1 enchufado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay partidos que se ganan con merecimiento, otros por fortuna, algunos m\u00e1s por las apreciaciones de los \u00e1rbitros y tambi\u00e9n unos cuantos por las decisiones de los futbolistas, acertadas o err\u00f3neas. 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