GIRO 2008
CONTADOR DESENFUNDA
«Quiero sacarle tiempo a Riccó, avanza el líder del Giro, muy apreciado en Italia. «¿Cómo voy a tener miedo en mi terreno?»
Jon Rivas / Enviado especial
VARESE.– Mirada al cielo. Llueve. Bien para Contador, la alergia bajo control. Mirada al pronóstico meteorológico: bien. Lloverá los próximos dos días. Mirada al recorrido. Escalofríos. Paso del Vivione, Paso de la Presolana, Monte Pora. Más de 30 kilómetros de ascenso a tres días del final del Giro. Y el Gavia, el Mortirolo, el Paso por Aprica, después. Es la etapa más temida por el campeón.
¿Temida? No tanto. Ayer se encontró bien. Tanto que aceleró en el sprint del pelotón –los escapados habían llegado antes– y terminó segundo. «No me conformo con perder unos segundos con Riccò. Quiero ganarle tiempo yo». No tiene miedo, proclama. «¿Cómo voy a tenerlo? Lo contrario. Ese es mi terreno. Intentaré estar ahí y a lo mejor puedo aprovechar para sacar tiempo yo».
Le pinchan. Intentan que confiese sus planes; si atacará. «Eso es lo que quiere la afición, lo sé, pero mi condición no es la misma que en otras carreras. Me gustaría y en cuanto tenga la posibilidad lo haré. Son dos días difíciles, y si puedo lo haré». Optimismo. Esa es la mejor versión de Contador. Dicen que Simoni saldrá a por todas; no le preocupa. «Si ataca en Vivione habrá que analizar la situación. Si me voy con él no tengo por qué pagarlo más adelante». «Si Alberto gana será importante para la carrera», confiesa Angelo Zomegnan, periodista y director del Giro de Italia. «Hace mucho que no vence un ciclista extranjero de tanta calidad». Contador cae bien en Italia. Se ha ganado al público. «No tengo palabras suficientes para agradecer el afecto que me dan». Les dedica piropos cada día, sonríe a quien se le acerca para pedir un autógrafo. Le aclaman por la calle y responde. Ha tenido el detalle de cambiar la cinta de las manetas de su bicicleta. Ahora es rosa como su maillot, el color que idolatra la Italia deportiva.
Aún así, sus rivales son italianos. Simoni, Riccò. El veterano, según todos, es el mas peligroso. Dice Jon Odriozola, el director del Euskaltel, que será el corredor a vigilar. «Su experiencia es muy importante. Llega bien a estas etapas. Aún así, creo que Contador ganará el Giro». Sobre el díscolo Riccò hay más dudas. El martes confesó una bronquitis. «Diga 33», titulaba ayer La Gazzetta dello Sport. Mientras, Damiano Cunego, en su columna en el Corriere della Sera: «¿Tiene bronquitis? Puede estar malo o preparando su táctica». Riccò no se calla. Contestaba a Johan Bruyneel, el director del Astana, que le llamó bocazas: «Responderé con hechos». Ayer parecía ronco cuando respondía a los entrevistadores de la RAI, cualquiera sabe. Igual es una broma, como la del humorista que imitaba el acento de Contador en televisión o como la del ex ciclista Dino Zandegú, que le dedicaba una canción a capela: «Contador no es un torero pero es un ganador».
Humor, seriedad cuando toca. Ahí está el Astana, protegiendo a su chico. Permitió una escapada que cuajó, y se dejaron ir después. Ganó Jens Voigt, especialista en cabalgadas, que abandonó a los demás en el circuito del Mundial de septiembre. Era día de circuitos mundiales. Antes se dio una vuelta al de 2009 en la localidad suiza de Mendrisio. Por eso se acercó por allí Paco Antequera, el seleccionador español, y Óscar Freire, que vive cerca. Día de inspección de retoques finales. Contador se encontró bien, a la espera de la jornada de hoy. «Va a ser una etapa muy difícil. Todos están anunciando que me atacarán y espero tener fuerzas para defenderme».
