ATHLETIC
Honor y compromiso
Jon Rivas
Hay días en los que las cosas, a pesar de salir mal en apariencia, en realidad salen bien. Y viceversa, y la jornada copera entre el Sevilla y el Athletic fue uno de esos días, aunque después del partido hay que preguntarse si fue un buen día que en realidad es malo, o un mal día que, pese a todo es bueno. Me inclino por esto último, porque la eliminación copera del Athletic no es una buena noticia, pero sí lo es la segunda victoria en cuatro días frente a un rival de cuidado como el Sevilla, y el evidente crecimiento del equipo rojiblanco desde que Gaizka Garitano se sienta en el banquillo. El balance es magnífico: sólo una derrota, con cuatro victorias y dos empates.
Se puede decir que el golazo de Guruzeta, su primera aparición estelar en el equipo de Garitano, es una inyección de moral de cara al próximo compromiso de Liga frente al Villarreal. Con la eliminatoria prácticamente decidida en San Mamés, porque cuando el Sevilla compareció en la Catedral, la Liga era la prioridad exclusiva, vencer de nuevo en terreno foráneo sin dejarse ir, que hubiera sido lo más fácil, es una muestra de honor y compromiso, y por qué no decirlo, casi un homenaje al gran capitán Markel Susaeta, cuyo nombre iluminó la fachada de San Mamés por haber cumplido 500 partidos como jugador del Athletic.
El honor y el compromiso, sin haberlas verbalizado nunca, han sido sus máximas desde que juega en el Athletic. Posiblemente, desde que a los 10 años, su aita le llevaba todos los días a Lezama desde Eibar. Honor, porque ha honrado la centenaria camiseta rojiblanca sin mancharla nunca con una polémica, una palabra más alta que otra, o un escándalo. Compromiso, porque si ha llegado a una cifra tan elevada que le sitúa entre los cinco futbolistas con más partidos en la historia del Athletic –y puede llegar a ser el tercero a final de temporada–, sólo se puede deber a que en el campo de entrenamiento y al saltar al césped a jugar un partido, ha dado siempre hasta la última gota de sudor.
Markel Susaeta es uno de esos ejemplos que deben seguir los chavales que entran en Lezama; tiene que ser una referencia para cualquier niño que quiera ser futbolista. No hace falta ser descarado, ni impertinente, ni provocador para jugar en el Athletic, y Susaeta lo ha demostrado en cada aparición, y a pesar de que siempre ha tenido detractores, algo habrá ofrecido a Caparrós, a Bielsa, a Valverde, a Berizzo y a Garitano para haber figurado en las alineaciones de todos ellos. Siempre recuerdo aquel chispazo casi juvenil, en sus primeros partidos con el Athletic; el gol que le marcó al Barcelona en el Camp Nou en su debut, y el lanzamiento de falta que transformó el sábado siguiente en San Mamés frente al Zaragoza. Me pilló en ls Vuelta a España, lo vi en un bar de Úbeda, provincia de Jaén. Me dejó asombrado.
A mí, Susaeta siempre me ha parecido un gran jugador, en sus momentos buenos, en los brillantes, sobre todo el primer año de Marcelo Bielsa, en los mediocres y en los malos, porque al contrario que otros futbolistas, que tratan de minimizar sus baches escondiéndose en el campo, cada error de Markel siempre ha sido un volver a pedir la pelota para intentarlo de nuevo. Sin fijarse en la reacción del público, arriesgándose a un abucheo, o la desaprobación de la grada.
Posiblemente, Susaeta ya ha atravesado sus mejores años en el Athletic, pero me da la sensación de que todavía puede aportar mucho al equipo rojiblanco. Está pendiente de renovar. Urrutia, que dedicó sus días desde la gestora, a ampliar los contratos de varios jugadores, se olvidó de Markel, que está ahora a expensas de lo que decida la directiva de Aitor Elizegi. Si alguien me pidiera mi consejo, le diría que Susaeta, que aporta honor, compromiso y fútbol, todavía está en condiciones de seguir siendo el capitán del Athletic. Ante el Sevilla, en su quingentésimo partido con la camiseta rojiblanca le dio la asistencia de gol a Guruzeta, que sirvió para caer en la Copa con dignidad, que también es importante.
