ATHLETIC
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Jon Rivas
Unos días después del partido de San Mamés entre el Athletic y el Barcelona, cuando –como se decía antiguamente–, las crónicas de los periódicos ya están envolviendo el pescado, que es algo que ahora estaría castigado con severas multas, me refiero a algunos detalles de antes, durante y después de los noventa minutos de juego, con su correspondiente tiempo añadido. Algunas cosas pasan desapercibidas, otras llaman la atención a primera vista. En mi opinión, son todas importantes.
La primera se refiere a una cuestión ajena al juego. El Athletic, a través de su gabinete de prensa, anunció a los medios de comunicación, y simultáneamente mediante su página web, que los banquillos tendrían una rotulación especial, que también luciría la entrada del túnel. Sobre esta zona, nada que decir. Se había elegido una frase del himno rojiblanco: «Euskal Herriaren erakusgarria», ejemplo de Euskal Herria, como se podía haber puesto otra. Sin embargo, en los banquillos aparecían las expresiones «Fair Play» y «Respect». Sinceramente, no me imagino que en un campo de la Premier o de la Bundesliga, aparezca un rótulo pidiendo juego limpio y respeto, en castellano. Está claro que ambas expresiones tienen una traducción fácil, que cualquier aficionado al fútbol la conoce. Es cierto también, que en competiciones europeas aparecen con profusión, pero teniendo en cuenta que el inglés no es idioma oficial en nuestro territorio, que tiene dos, no entiendo que los rótulos no aparecieran en castellano o en euskera; o en ambos. Y apurando mucho, en catalán, por deferencia al rival.
¿Que lo hicieron porque el partido se iba a televisar a muchos países y que lo iba a presenciar mucha gente fuera de aquí?: pues mejor, dos palabras más para apuntar de cara a las vacaciones en la Costa del Sol, para sumar a «sangría», «paella» y «camarero, por favor» que aprenden los turistas. Incluso Gareth Bale, que obliga a Marcelo a añorar a su anterior vecino de taquilla en el vestuario, Kiko Casilla, porque el galés no habla ni una palabra de español, podría haber deducido lo que significan «juego limpio» y «respeto».
Otro detalle, que seguro que pasó desapercibido para el público en general, pero no para los periodistas que acuden cada domingo a San Mamés: después de muchos años, las mentes pensantes del Athletic han permitido la acreditación de las páginas web para los partidos del equipo rojiblanco. En unos tiempos en los que la información pasa por internet, el club por fin ha entendido que debe permitir el acceso a varios medios digitales. Evidentemente tiene que establecer un filtro. No puede ser que cualquiera que monte una web se crea con derecho a entrar. Jamás se me ocurriría a mí, por ejemplo, pedir una acreditación por estos comentarios semanales. Soy socio, pero accedo a San Mamés por mi trabajo en EL PAÍS, que a veces, por cuestiones relativas a la hora de cierre de las páginas del periódico impreso, no puede incluir algunas crónicas en el diario de papel, sino sólo en su web, lo que sucede también con otros periódicos de ámbito nacional.
Pero había casos sangrantes de páginas consolidadas, como por ejemplo El Desmarque, que lleva varios años de trabajo en Bilbao y en varias ciudades de España, que fue acreditada en el Mundial de Rusia por la FIFA, y en San Mamés no podía entrar. Ahora sí. Hay otros casos flagrantes, como el de La Cantera de Lezama, que después de años siguiendo a los equipos inferiores del Athletic y en especial al Bilbao Athletic, no consiguió que le acreditaran el año en que el filial ascendió a Segunda División. Ahora que están en Segunda B, de nuevo tienen vía libre. Supongo que si suben de nuevo, esta vez sí, podrán entrar en la Catedral con todos los honores.
En fin, ni siquiera la página Uefa.com, la oficial del organismo europeo, tuvo acceso en su momento. Ahora se normaliza la situación, como la de las entrevistas del palco que tiene derecho a realizar Movistar. La periodista que las hacía no podía siquiera acceder al baño en caso de necesidad. Estaba relegada en un cuartito, un piso por debajo, y allí debían bajar los entrevistados. Por supuesto, se le escapaban casi todos. Ahora Elizegi y sus directivos han decidido que, como en todos los campos de la Liga, las entrevistas se hagan en el propio palco. Es un detalle nimio, que facilita el trabajo de la gente, algo de agradecer.
¿Y del partido? Ya está dicho todo. Sólo dos apuntes cortos. El primero, la expulsión de De Marcos, sin comentarios. Que sí, que el protocolo del VAR y bla, bla, bla. Que digan lo que quieran, pero no fue mano, por consiguiente no debió ver la segunda amarilla, y el Athletic no tendría que haber jugado cinco minutos con un futbolista menos. El segundo apunte, unas palabras de Gaizka Garitano: «Con jugadores como Balenziaga o Susaeta puedes ir al fin del mundo, sabes que no te dejan nunca tirado y son los que hacen equipo». No hay más preguntas, señoría.
