ATHLETIC
¿El Athletic que queremos?
Jon Rivas
No sé si cada día me sorprenden más ciertas cosas, o en realidad es que cada día me sorprenden menos, pero cuando horas después de que un jugador emblemático del Athletic –no digamos leyenda–, porque ha cumplido todas las premisas que soñaríamos para convertirse al menos en emblema, decide apartarse a un lado por las razones que sean, escucho y leo comentarios con una frialdad que a mi me hiela la sangre. Veamos: Susaeta, que en la actualidad es el decimotercer jugador con más minutos de la plantilla, es decir, la suya no es una presencia residual. Ha completado una trayectoria impecable desde los nueve años, y aún así, en algunos de quienes escriben o comentan se leen y escuchan palabras como ONG, lacito, adiós muy buenas y otras lindezas para despedir al futbolista y a la persona, tratándole como si fuera un trapo, de usar y tirar.
No entro en valoraciones deportivas. En mi opinión, Susaeta sigue siendo un jugador válido para el Athletic, aunque es una percepción personal, que puede no ser compartida. Puede ser también que el cuerpo técnico y la dirección deportiva hayan respirado tranquilos al conocer la decisión del jugador de no entrar a valorar la oferta de renovación por las razones que sean. También es razonable que muchos aficionados del Athletic piensen que el mejor momento de Susaeta ya ha pasado y se ilusionen por las nuevas apariciones en el equipo. Hablan de Larrazabal, aunque muchos lo hacen sin haberle visto jugar. En este club, los que no juegan siempre son mejores que los que juegan, y ahora mismo se podría hacer una alineación completa con futbolistas del Bilbao Athletic e incluso del equipo juvenil que, según la visión de diferentes «expertos», tendrían un sitio en el Athletic, sin tener en cuenta la diferencia de categoría. Y tampoco es que el filial esté arrollando a sus rivales.
Todo eso está bien, y cada cual tiene sus gustos y sus opiniones, pero lo que me chirría, lo que me duele en el alma es el desprecio que muchos, y eso me alarma, están mostrando con el capitán del Athletic. De repente aparecen comentarios sobre el salario del futbolista, sobre ofertas a la baja y otras miserias, Todo el mundo sabe que los jugadores ganan cifras exageradas de dinero, y que Susaeta tiene un magnífico sueldo, pero sacar a pasear eso para tratar de justificar una despedida oscura es despreciable por parte de quienes lo hacen.
Porque, entonces, ningún aficionado del Athletic tiene derecho a criticar que los futbolistas acepten ofertas superiores. Que se vaya Javi Martínez, que se vaya Llorente, que se marche Herrera, que Laporte y Kepa decidan cambiar de aires. Si se trata de dinero, hay otros que pagan más. Susaeta decidió en su momento no marcharse, así que los miserables que ahora nombran el dinero podrían haber esgrimido sus argumentos cuando el jugador estaba en la cresta de la ola para exigir que el club le pagara más, por ejemplo.
A lo que voy es a que estos no son los valores en los que creía. Se habla de frialdad en la despedida del club, pero me consta que en Ibaigane tuvieron que reaccionar de prisa y corriendo cuando supieron que ya había bastante gente que conocía la noticia y que se iba a publicar. No quisieron que la decisión de Susaeta se publicitara desde fuera de la entidad, así que fueron ellos quienes se adelantaron. Tenían previsto algo más cálido, pero no pudo ser, aunque será. Además, si los dirigentes lo hacen mal, ya se sabe que tienen fecha de caducidad. Cada cuatro año hay elecciones en las que se puede rectificar el rumbo. Eso no me quita el sueño. Lo que me preocupa es la deriva de parte de la afición, espero que una parte mínima, y que no se extienda como un virus, que expresa su desapego hacia un futbolista con 22 años en el club. Que en una entidad que presume de ser diferente, que se jacta de ciertos valores, se menosprecie a una persona que ha sido santo y seña, emblema por su trayectoria, es muy preocupante. ¿Es ese el Athletic que queremos?
