ATHLETIC
Propuestas que carga el diablo
Jon Rivas
Las consultas las carga el diablo, como tantas otras cosas. Leo a mis colegas de El Correo la ampliación de una nota que el Athletic ha colgado en su página web, sobre las jornadas de trabajo, bautizadas como Bazkideen Hitza, en las que los socios han dado sus puntos de vista, y han hecho propuestas para el futuro del Athletic.
Está bien que el club convoque a sus asociados y les pida opinión sobre todos los temas. Lo que también es cierto es que, a pesar de que esos puntos de vista son legítimos y pueden servir de base para el funcionamiento del club, no todo lo que piensan los socios tiene un pase. A veces se abordan aspectos que sería mejor dejar a los que entienden de esas cosas, que suelen ser los profesionales que trabajan en el club.
Me refiero, concretamente, a uno de los puntos de las propuestas que, al parecer, han suscitado más inquietud. Según El Correo, bajo el epígrafe «Primer equipo masculino», los socios invitan al club a que evite el «acomodamiento de los futbolistas» y que fomente la «competencia para aumentar el nivel». En este sentido, el documento recoge la petición de «incluir el logro de objetivos como parte esencial de los contratos». Una demanda que permitiría a Ibaigane vincular parte de los emolumentos que perciben los jugadores a las metas deportivas materializadas y previamente acordadas con los gestores de la entidad. Sencillamente, y como ejemplo, argumentan que no se puede cobrar lo mismo si el equipo entra en Europa o si se queda fuera .
Es angelical proponer algo así en pleno siglo XXI. Recuerdo tertulias añejas, cuando el dinero de la televisión no era la mayor fuente de ingresos de cualquier club de Primera, donde algunos tertulianos, a los que yo llamaba talibanes, consideraban que el Athletic debía nutrirse exclusivamente de Lezama, no podía vender jugadores, no debía admitir publicidad en las camisetas, debía quitar los días del club, rebajar las cuotas de socio y, para remate, luchar cada año por algún título, o por entrar en Europa como mínimo, y yo les escuchaba con ese tono que rezumaba fe e ilusión, y no me salían las cuentas, sabiendo además, que en Ibaigane se hacían equilibrios en el alambre para cuadrar los números.
Así que considero que, aunque no sea igual, esto que proponen algunos socios –bastantes, al parecer, porque es uno de los puntos que se ha tenido en consideración–, resulta de una candidez rayana en la inconsciencia, visto lo visto en el mundo del fútbol, al que el Athletic no permanece ajeno.
«El logro de objetivos como parte sustancial de los contratos», dice la reflexión. Cuando se están barajando cifras millonarias en los contratos de cualquier club de medio pelo; a la vista de que en los últimos años se han fugado del Athletic varios futbolistas, precisamente por dinero; que se ha logrado retener a unos cuantos, precisamente por dinero, vienen unos socios con la mejor intención del mundo, con estas historias. Ahora le dices a Williams que, para que no se acomode, el pedazo de contrato que tiene se quedará en la mitad si el Athletic no va a Europa el año que viene; o intentas fichar a Javi Martínez y le dices que sí, que en el Bayern ganará cinco millones (ni idea de lo que cobra), pero que si viene al Athletic se llevará un millón, y si no se acomoda y gana la Liga, se lo subiremos a cinco. Los dos sacarían el dedo.
Que no, amigos socios, que la Liga no es Disneylandia, un mundo ideal. Evidentemente, a mí también me gustaría que fuera tal como lo pintan los socios, y que posiblemente esa idea habría funcionado antes de que entrara a saco el dinero de la televisión, o que se implementara la Ley Bosman, pero desgraciadamente el mundo ha cambiado mucho, es una selva, y si un futbolista cadete tiene ya representante, y amenaza con dejar el Danok Bat y no irse al Athletic porque el Villarreal le ofrece mucho más, habrá que actuar en consecuencia.
Cada vez hay menos apego a los colores, y esa es una realidad que duele a quienes hubiéramos dado un brazo por jugar en el Athletic –Bueno, otra cosa, porque sin brazo es difícil–, pero los socios no pueden quedarse en su ensoñación. Leí hace unos meses que una joven idealista italiana que se llamaba Giuseppina Pasqualino di Marineo, decidió recorrer el mundo haciendo autostop, vestida de novia para demostrar que la gente es esencialmente buena y que con su mensaje de paz no le pasaría nada. Salió de Milán. En Turquía fue violada y asesinada. El mundo ahí afuera es muy duro, en la vida cotidiana y también en el fútbol; en las tertulias de barra de bar, el Athletic lo soporta todo. Se puede decir, después de una derrota, que pondrías a los jugadores a cavar zanjas, pero no se van a poner a cavar zanjas, aunque todos los que están a tu alrededor con el chiquito en la mano, asientan y aprueben tu reflexión. Por mucho que salga Alkorta, vestido de novia, a hacerles autostop a los representantes de los futbolistas, o a los futbolistas mismos cuando salen de Lezama, no le van a firmar un contrato que no les convenga.
Está bien mantener la filosofía, sí, pero eso cuesta mucho dinero; el suficiente, por lo menos, para que la Real no te levante un portero, algo que ya ha sucedido, o que el Leganés no te birle un posible fichaje de Segunda B, que sucederá si las propuestas de los socios se aplican así, porque sí, que no creo. Es duro, pero es lo que hay.
