TOUR 2022
UNA ETAPA CLÁSICA
TOUR DE FRANCIA / TERCERA ETAPA
VELJE / SØNDERBORG (182 KMS.)
GANADOR: DYLAN GROENEWEGEN. LIDER: WOUT VAN AERT
Groenewegen es un apellido maldito para los titulares de los periódicos, y no sólo por su longitud, que ocupa mucho espacio en la páginas de papel –no tanto en las virtuales–, sino porque además es uno de esos nombres que, salvo en el idioma original, obliga al periodista a fijarse mucho a la hora de escribirlo. Ya puede ganar muchas carreras el ciclista holandés, que siempre que se cruce en el camino de una crónica o un reportaje, obligará al torpe redactor a consultar cómo se escribe. Al menos, a éste torpe redactor. No les digo nada de la dificultad que he encontrado para escribir como debe ser, el nombre de la ciudad a la que llegaba la tercera etapa del Tour, porque esa «o» tachada en diagonal no es fácil de encontrar en el teclado. Al final lo he conseguido, vean: «ø». He optado por titular «Una etapa clásica», porque decir «Groenewegen gana en Sønderborg» cuesta casi más que redactar el análisis entero. De hecho, estoy llevando a cabo un ejercicio de meta escritura al escribir el párrafo, porque he completado todo el texto antes de buscar esa «ø» e incorporarla a lo que he escrito. Es decir: cuando lean el párrafo tienen que saber que en el original, aparecía una triste «o» y no el símbolo denominado diámetro, y que en danés, cuando se escribe en solitario, significa isla.
En fin, el periplo escandinavo del Tour acaba con la victoria de Groenewegen en Sønderborg, y se acaban las oes tachadas, aunque regresarán algunas cedillas, como cuando la carrera llegue a uno de sus grandes escenarios, Alpe d´Huez, partiendo de Briançon, que, como he repetido alguna vez por este foro, es la ciudad más odiosa de Francia, y no por sus habitantes, ni mucho menos, sino porque para llegar a ella siempre hay que atravesar alguno de los colosos alpinos o tomar la interminable ruta desde Gap, que sí es cierto, atraviesa el delicioso lago de Serre-Ponçon, en Savines-le-Lac, obliga a un ejercicio enorme de paciencia en una carretera plagada de caravanas de turismo.
Después de una etapa clásica, de las de siesta en el sofá, a la vista de que los ciclistas se lo tomaron con calma, y a veinte kilómetros de la meta, ocupaban toda la calzada, la carrera regresa a Francia, su origen, pero no se crean que eso significa nada, salvo que los carteles de las autopistas vuelven a ser azules, porque se repetirán algunas etapas más como la del domingo, que sólo tuvo el morbo de ver como ganaba Groenwegen al día siguiente de que lo hiciera Jakobsen, después de que el primero provocara la caída que mantuvo al segundo en coma durante varios días en agosto de 2020 durante la Vuelta a Polonia, y por la que el imprudente, por no decir algo más, tuvo que cumplir una sanción de nueve meses. Ya habían coincidido en otros escenarios e, incluso, se repartieron victorias en un par de carreras, pero el Tour es el gran escaparate, y ambos se han mostrado en el.
