LOS CROMOS DEL ATHLETIC
El sorteo del Euromillón
TEMPORADA 1964/1965
Esta vez los cromos eran de la gaseosa La Casera, con sede en la Cuesta de la Pólvora de Córdoba, y quienes consumían la bebida podían obtener un premio. En cada botella aparecía un cromo, desde octubre de 1964 hasta junio de 1965. Completando la colección, a quien lo conseguía se le asignaba un número que entraba en el sorteo de, entre otras cosas, dos becas de estudios de 10.000 pesetas cada una, una fortuna para la época, 25 bicicletas ‘cadete’, 25 bicicletas para niño o niña, 50 rifles de aire comprimido ‘Cometa’, cien balones de cuero de reglamento y otros cien de la marca ‘Curtix’. Además de cientos de muñecas. Para conseguir un álbum sólo había que presentar (no entregar, como se aclaraba en las bases), dos cromos de la colección.

El Athletic debutó en competiciones europeas en 1956, en la Copa de Europa, pero no volvió a un torneo continental hasta 1964, cuando comenzó a participar regularmente en la Copa de Ferias, que llevaba ya varios años de actividad. Era un torneo interesante para jugar los miércoles por la noche, cuando la iluminación artificial llevaba un par de años funcionando.
Era, sin embargo, un torneo casi sin fin. El equipo rojiblanco comenzó a jugar en septiembre y fue eliminado en mayo, en la ronda de cuartos de final, cuando aún quedaban tres partidos para saber qué equipo iba a ser el campeón. En aquella competición, además, las normas clasificatorias eran, como poco, peculiares, lo que obligó a que el Athletic tuviera que jugar dos partidos de desempate. En uno de ellos acabó clasificándose; el segundo fue su tumba europea.

Los cromos del Athletic de la temporada 1964/65.
El 9 de septiembre de 1994, el equipo rojiblanco se estrenó en San Mamés frente al OFK de Belgrado. Parecía un hueso duro de roer y lo fue, al menos en el campo bilbaino, donde aún apretaban los calores nocturnos del verano. El partido acabó en empate a dos, después de que la primera mitad acabara con el tanteador a cero. Marcó primero el Athletic después de que Koldo Agirre transformara un penalti por derribo a Fidel Uriarte. El empate también fue de penalti. Echebarria despejó con la mano un balón que se colaba. Entonces no se expulsaba al infractor. Empató Skoblar, uno de los grandes futbolistas yugolavos de la época. Argoitia hizo el 2-1 y Vukasinovic empató en el minuto 77. El Athletic viajaba a Belgrado en desventaja, pero allí Fidel Uriarte marcó los dos goles que le dieron la victoria al equipo bilbaino ante 40.000 espectadores.
La segunda ronda fue menos complicada. Frente al Antwerp belga, el Athletic ganó 2-0 en San Mamés y 1- 0 en Amberes. Las críticas, sin embargo, fueron feroces. Calificaban al rival de «equipo de verbena» y al partido de los rojiblancos como «juego de colegio de párvulos». No debía ser gran cosa el Antwerp, porque en la vuelta, ante 10.000 espectadores, la mayoría de ellos emigrantes y marineros españoles –que por la mañana habían jugado un partido de confraternización contra el segundo equipo del Antwerp–, Torito Arieta se lesionó nada más comenzar el partido, cuando los cambios no estaban permitidos, y aún así el Athletic fue mejor.
En la tercera eliminatoria, frente al Dumfermline escocés, las cosas se pusieron peor. Aquel equipo en el que jugaba Alex Ferguson, era un conjunto serio, bien pertrechado, que sólo cedió un gol en San Mamés. Los escoceses dieron un recital en la primera parte, pero se estrellaron contra Iribar y a falta de tres minutos, Nando Yosu marcó el gol de la victoria. En la vuelta, el Athletic resistió las acometidas locales sobre un césped helado. Marcó un gol el equipo escocés. No se jugaba prórroga, así que se reunieron con el árbitro los capitanes, Koldo Agirre y MacLean. Se lanzó la moneda y eligió cruz el escocés. Era sólo para elegir otra vez. Volvió a escoger cruz y salió cara. Agirre elegía campo de desempate y, como es lógico, escogió San Mamés, donde no fue nada fácil ganar. La Gaceta hablaba de un dramático segundo tiempo, y del fantástico gol de Uriarte desde fuera del área cuando el partido se encaminaba a la prórroga. El primer eurosorteo salió bien.
El segundo no. En cuartos de final, el rival era el Ferencvaros de Budapest, un equipo que había maravillado a San Mamés en los años diez del siglo XX. En Budapest empezó a cambiar la suerte rojiblanca. Pese al partidazo de Echebarria y el gol anulado injustamente a Arieta, el Athletic perdió 1-0 aunque fue mejor.
Y en San Mamés, el Ferencvaros llegó, vio y marcó. Se adelantó en el tanteador ante la sorpresa del respetable, con un gol de Varga desde treinta metros que asustó a la parroquia rojiblanca. Era el minuto 15, pero en el 44, un córner sacado por Nando Yosu lo desvió Arieta II para que su hermano remachara. Y en el 30 de la segunda parte fue el hermano pequeño quien de cabeza, puso en ventaja al Athletic. No fue suficiente. Hubo sorteo y esta vez tocó Budapest. Después de tanto trajín y diez partidos, el Athletic perdió 3-0.
Sin embargo, la eliminatoria tuvo su mérito. Aquel Ferencvaros eliminó después al Manchester United en semifinales y le ganó la final a la Juventus en el estadio Comunale de Turín por 1-0. Fue campeón de la Copa de Ferias.
