FÚTBOL
EL BULO DEL DESCENSO DEL BARÇA
Jon Rivas
De manera periódica aparece en alguna red social, o incluso en algún artículo de prensa, el recordatorio de que de los tres clubes de la Liga que nunca bajaron de Primera División, el Athletic Club, el Real Madrid y el FC Barcelona, éste último en realidad sí descendió, pero por no se sabe qué oscuros manejos que nadie es capaz de explicar, al final fue salvado y consiguió mantenerse mediante una ampliación del número de equipos de la categoría. Fue en la temporada 1933/1934, en la que el Barça acabó en penúltima posición, solo por delante del Arenas de Getxo.
Sin embargo, esa afirmación es falsa. No seré yo quien salga a defender el honor del club azulgrana, porque no tengo ningún motivo para hacerlo, pero sí para preservar la realidad de los hechos, y basta comprobar las hemerotecas, que de los periódicos de aquella época hay colecciones completas, para toparse con la verdad, que a veces se estrella contra los deseos o las ilusiones. A mucha gente le habría gustado que el Barcelona hubiera caído a la Segunda División, pero eso no sucedió. Hubo remodelación, se amplió la Primera, pero aunque hubiera permanecido inmutable, con los diez equipos que jugaban entonces en la categoría, tampoco se habría producido el descenso, porque las reglas determinaban que descendiera solo el último clasificado, y los azulgrana acabaron penúltimos. Hagamos un repaso a todas las temporadas hasta ese 1934. La Liga se inauguró en la 1928/29. Fue campeón, precisamente, el Barça y último, el Racing santanderino, pero como se había determinado previamente que no habría descensos, sino que el colista jugaría una promoción con el campeón de Segunda, el Sevilla, se salvaron los cántabros que vencieron a doble partido. Curiosamente, ambos se jugaron la última plaza en la creación de la Primera División y ahí también se había impuesto el Racing.
En la temporada 1929/30, el campeón fue el Athletic, y esta vez sí se produjo un descenso, el del Athletic de Madrid, que tuvo el dudoso honor de estrenar ese apartado. Fue el primer relegado de la máxima categoría. En la temporada 1930/31, de nuevo ganó el título el Athletic y el equipo que descendió fue el CD Europa. Un año más tarde (31/32) ganó la Liga el Madrid –despojado del Real por el advenimiento de la República–, y bajó a Segunda el Unión de Irun, también sin la corona real. En la 1932/33 otra vez se proclamó campeón el Madrid y bajó a Segunda el Deportivo Alavés. Finalmente, en la temporada 1933/34, de nuevo el Athletic cantó el alirón, y de no haber cambiado las reglas, el descendido habría sido el Arenas. El Barcelona ni siquiera corrió peligro de acabar en última posición. Le sacó seis puntos al equipo arenero, una diferencia considerable en una Liga de dos puntos por partido ganado, que el Athletic se llevó con 24, solo ocho por encima de los azulgranas.

Noticia publicada el 3 de noviembre de 1933 en el periódico El Pueblo Vasco de Bilbao.
Las reglas cambiaron esa temporada, sí, pero en ningún caso en beneficio del FC Barcelona. Los clubes y la Federación establecieron a principios de noviembre de 1933, con la temporada recién comenzada, la ampliación de diez a catorce equipos para la campaña 1934/35. El acuerdo establecía en un primer momento, que la Primera División la compondrían los nueve primeros clasificados de la temporada en curso, más los cuatro primeros de Segunda, con un baremo en el que contaba no solo la clasificación por puntos sino la de los últimos años. El puesto vacante lo disputarían el último clasificado de Primera División, el quinto clasificado de Segunda y los primeros clasificados de los dos grupos de Tercera División. Es decir, en ningún caso se produciría un descenso directo, sino que el último de Primera jugaría una liguilla para tratar de evitarlo. Uno de los clubes que se opuso a la ampliación fue, precisamente, el FC Barcelona. En opinión de su presidente, el campeonato ya tenía un número suficiente de participantes.

Noticia publicada en La Gaceta del Norte en noviembre de 1933.
Así se estableció en noviembre de 1933, pero el malestar entre diferentes federaciones y clubes fue evidente con el paso de los meses, así que en julio de 1934, la asamblea de de la Federación, conformada por clubes y federaciones regionales, decidió cambiar el sistema. Al final, la Primera División se amplió solo a 12 equipos. No descendió el último de Primera, lo que benefició al Arenas, y ascendieron únicamente dos equipos de Segunda, el Sevilla y el Athletic de Madrid. Hubo lío con los clubes afectados que se quedaron sin ascenso y a quienes se prometió que la temporada siguiente se volvería a remodelar la competición, pero en ningún caso, el cambio afectó, ni para bien ni para mal, al Barcelona, que nunca descendió, ni siquiera de manera virtual, en 1934.
Es más: en la Asamblea donde se dirimió la remodelación, según cuentan los periódicos, «hubo palabras gruesas, los ponentes echan en cara a sus rivales que por salvar al Arenas no tienen inconveniente en hundir al Unión de Irún, que tiene tantos méritos como el club vizcaíno». La votación favoreció a los que pretendían la Primera División de 12 equipos por 98 votos a favor, 37 en contra y 7 en blanco. Y la redacción del acuerdo fue significativa, porque se tenía en cuenta la reglamentación anterior, con un ascenso y un descenso, para apuntar que, «en la Primera Dvisión jugarán doce clubes: los nueve clasificados el año pasado, el Sevilla que asciende por derecho propio como vencedor de la Segunda División, el Athletic de Madrid como subcampeón y el Arenas como colista de la Primera». Al año siguiente, con doce equipos en Primera,, se aplicó por primera vez el descenso de los dos últimos, que fueron el Donostia (Real Sociedad), y el Arenas, de nuevo último, que esta vez no se salvó y ya no volvería nunca más a la máxima categoría después de siete temporadas.
De hecho, la única reforma y ampliación de la Primera División que benefició a dos clubes fue la de 1995 cuando el Celta y el Sevilla fueron descendidos administrativamente, y después de las protestas masivas de ambas aficiones durante dos semanas, la Asamblea de la Liga decidió ampliar la Primera División a 22 equipos durante dos temporadas para no perjudicar al Albacete y el Valladolid que habían ascendido de manera automática por ese descenso desde los despachos. De hecho, 30 años después, la competición todavía padece las secuelas de aque acontecimiento, porque tras dos años de 22 equipos en Primera, el «problema» se trasladó a la Segunda División, que mantiene todavía ese número inusual de equipos.
