HISTORIAS ROJIBLANCAS
La Operación Retorno de 1934
AÑOS TREINTA
El 29 de enero de 1933, el Audax Italiano, que había recaudado una buena cantidad de dinero entre la colonia del país transalpino en Chile, se embarcó en una gira que todavía recuerdan los seguidores del equipo santiaguino. Duró nueve meses en los que el equipo chileno jugó 59 partidos de los que ganó 34. Finalizó en Nueva York, a punto de embarcar para Europa, cuando parte del equipo se declaró en huelga. Querían volver a casa; estaban cansados de viajar. Votaron y salió que regresaban por sólo dos votos. Pero no todos lo hicieron. Un jugador, Nemesio Tamayo Bedarona, que pertenecía al Unión Española y había sido cedido para la gira, decidió viajar a México. Allí había conocido a una mujer, Josefina Vega López, y se había enamorado.
Tamayo, que jugaba de defensa central, no era chileno sino bilbaíno. Nació en pleno Casco Viejo de la capital vizcaína, el 20 de febrero de 1907. Su padre, Eloy, era de origen burgalés y su madre Inés, procedía de Bermeo. Allí, en la localidad marinera quedó Nemesio a cargo de sus abuelos maternos cuando sus padres, junto con su hermana mayor Petra, decidieron emigrar a Chile en busca de una vida mejor. Se instalaron en Tamuco.

Nemesio le pegó las primeras patadas al balón en la bermeana calle Apioza; allí vivían sus abuelos, pero cuando tenía 15 años, sus padres decidieron darle una alegría a su otra hija, que suspiraba por la separación de su hermano. El chaval embarcó en La Rochelle (Francia), a bordo del vapor Oronsa. Después de atravesar el Cabo de Hornos desembarcó en Talcahuano, donde le esperaba un empleado de su tío, apodado Farruco, que le acompañó hasta Tamuco, 300 kilómetros más al sur, y lo alojó en una pensión durante unos días. Eran finales de diciembre de 1922. El día de Navidad, con todos sentados a la mesa, Eloy e Inés le dijeron a su hija que querían que aquel día fuera uno de los más felices de su vida, y entonces apareció Nemesio.
Unos días más tarde, el chaval fue matriculado en un colegio religioso y empezó a destacar en todos los deportes, especialmente jugando al fútbol, así que cuatro años después, su cuñado, de origen andaluz –el marido de Petra–, recorrió con él los 700 kilómetros hasta Santiago para que hiciera una prueba con el plantel de la Unión Española en el campo de Santa Laura. Era 1926. Pocos meses más tarde ya jugaba en el primer equipo, cuyo capitán era Juan Legarreta, un irunés que emigró a Chile en 1920 y que dos años antes había ganado la Copa del Rey con el Real Unión.
Después del Unión Española, Tamayo jugó cedido en el Colo Colo y en 1933 pertenecía también, a título de préstamo, a la plantilla del Audax Sportivo Italiano. Con ellos hizo la gira por América. En ella conoció a Josefina Vega, de la que se enamoró. Por esa mujer decidió no regresar a Chile. Se quedó en México. Para entonces, Luis Casajuana, directivo del Athletic, ya había oído hablar de Tamayo, el vasco que jugaba en Chile e informó al presidente, José María Olabarria.
Pero el futbolista prefería México y allí se fue, apurando las fechas de su visado. Seguía siendo ciudadano español, tal como consta en los documentos que se pueden consultar en los archivos del Ministerio de Exteriores. Le fueron concedidas varias prórrogas del visado. La definitiva vencía el 31 de agosto de 1934, no se podía quedar por más tiempo en México. La única solución era regresar a España y desde su país de origen, arreglar los asuntos legales, así que antes de que venciera el plazo se embarcó hacia Bilbao.
El 1 de septiembre de 1934, el periódico Excelsior informaba de que “ayer noche desembarcó el jugador sudamericano Tamayo en los muelles de Bilbao para ingresar en las filas del Athletic”. El diario deportivo bilbaíno seguía: “Dado el silencio que se ha guardado con respecto a este equipier, no sabemos qué puesto deberá ocupar en el Athletic, pero sí podemos adelantar, siempre ateniéndonos a las referencias fidedignas que tenemos del americano, que su concurso servirá para mejorar notablemente el valor conjunto del equipo bilbaíno”. Sin embargo, al final de la información, el periodista, que le saludaba con un “bienvenido no más, ché”, aclaraba que “sin embargo, nada de ché. Tamayo es un americano falsificado, pues lo cierto es que se trata de un bilbaíno residente hace muchos años ya en América».
Ocho días más tarde, Tamayo jugó su primer partido vestido de rojiblanco. Lo hizo en Santoña frente al Donostia –el nombre de la Real Sociedad en tiempos de la República–. Formó en la defensa junto a Oceja, y “rindió un resultado satisfactorio”, según Excelsior. Al día siguiente, en el homenaje a Langara en Oviedo, Tamayo jugó formando línea con Urquizu, que en la segunda parte dejó su puesto a Oceja. El Athletic ganó 3-0.
Su primer partido oficial lo disputó en Mendizorroza, en la Copa Vasca frente al Alavés. El Athletic perdió 3-2 y el gol de la victoria albiazul llegó en una cesión de Nemesio Tamayo al guardameta Ispizua que éste no pudo agarrar. Tamayo debutó en la Liga frente al Real Oviedo, en la primera jornada. El Athletic ganó 4-0. Después se lesionó y regresó al equipo el 23 de diciembre en otra victoria con el mismo marcador frente al Sevilla.
Ya no jugó más. Sufrió una lesión de rodilla que le mantuvo inactivo unos meses. Posiblemente, aunque eso no lo reflejan los periódicos, regresó a principios de 1935 a México, para encontrarse con su amor, Josefina Vega. De hecho, el Athletic le remitió una carta el 8 de marzo, en la que le decía que “se ha acordado acceder a los deseos de usted de quedar en libertad para poder trasladarse a México”. Además, la misiva firmada por el presidente del club bilbaíno señalaba que la directiva “manifiesta por medio de éste escrito la complacencia con que hemos visto su comportamiento en todo el tiempo que ha actuado defendiendo nuestros colores como jugador de fútbol profesional”.
Su relación con el Athletic no finalizó ahí, sin embargo, ya que el club realizó una gira por México el verano de ese mismo año. Tamayo, que había fichado por el Real Club España de Guadalajara, se enfrentó a sus antiguos compañeros el 18 de agosto. El partido acabó 3-2 para el Athletic en medio del lanzamiento de almohadillas por el mal juego de ambos equipos. Como contaba el diario El Informador, “hay que hacer notar que como el público espera ver al Athletic en forma que correspondiera a la propaganda hecha y en vista de los precios tan elevados que han puesto, los silbó desde que hicieron su presentación en el campo”.
Antes de afincarse definitivamente en México, Nemesio Tamayo regresó a Chile una temporada y formó parte de la plantilla del Colo Colo que ganó el campeonato chileno por primera vez en su historia en 1937. Jugó los doce partidos de la Liga como titular. De regreso a México participó tres años como jugador-entrenador del Real Club España, que lamentó su marcha en una misiva en la que le recordaba que “en tres temporadas consiguió dos campeonatos y un distinguido segundo puesto”.
Se convirtió más tarde en el primer entrenador profesional de los Chivas de Guadalajara entre 1943 y 1945. Dirigió a varios equipos hasta su retirada. Tamayo, que sólo regresó a Chile de manera puntual pero no volvió a Bilbao, falleció el 27 de agosto de 1991 en León, estado de Guanajuato, en México. Hasta esa fecha no se separó de Josefina Vega, su amor.
